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Que alegría poder comunicarte hoy estas líneas por las cuales he orado a Dios que te fortalezcan de cara a un nuevo comienzo. Si, en estas horas nos despedimos de un año 2020 que sin duda nos ha retado a todos y ha puesto a prueba la fortaleza de nuestra fe.

Has escuchado alguna vez el refrán que dice: “En la vida se gana o se pierde”? Yo lo he escuchado y precisamente fue mi amigo el Dr. José Colón en nuestro segmento “Intimidad Familiar” quién me comentó algo hace algunos años que cambió la manera en la que este dicho popular se aplica en las circunstancias que nos han tocado vivir en estos pasados meses.

En la vida del que tiene fe “Se gana o se APRENDE”, es precisamente eso lo que nos ha enseñado Dios en este año que despedimos. Permíteme enumerar algunas de las cosas que aprendimos y que nos debería servir como plataforma de lanzamiento para el 2021.

  1. Aprendimos que éramos frágiles: Un virus paralizó el mundo entero y toco la vida de millones de personas sin discriminar. Entre las victimas estuvieron políticos, deportistas, hombres y mujeres de Dios, Doctores y otros. Esto más allá de asustarnos, nos debe de llevar en este próximo año a una vida de dependencia total de Dios y sus promesas. Dios hablando al profeta Isaías le decía: “Porque yo soy el Señor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha; Yo soy quién te dice: “No temas, yo te ayudare”. Isaías 41 13
  2. Aprendimos a valorar nuestra libertad: Con las cuarentenas y el confinamiento en el mundo entero, no hubo País o Ciudad que no experimentara restricciones de viajes, de movimiento o incluso cierres totales. Esto al tiene que llevarnos a mayor gratitud a Dios y sensibilidad hacia nuestro prójimo y comunidad.
  3. Aprendimos que la adoración no es un lugar: Como iglesia, hemos tenido también grandes lecciones sobre los errores conceptuales que hemos tenido respecto a nuestro privilegio de adorar. Al momento de que todos los templos cerraron, tuvimos que buscar nuevas vías de conectar nuestras congregaciones con momentos de adoración que fortalecieran y trajeran el mensaje de esperanza. Esto nos llevo a adorar en casa, en el patio, en un auto. Debe quedar con nosotros la poderosa enseñanza de que la adoración nos es un lugar llamado templo, es un estilo de vida diario que camina con nosotros y que es poderoso para cambiar atmosferas y transformar vidas. Parece cumplirse ante nuestros ojos lo que el libro de Juan 4:23 establece:

    23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.

     

  4. ¡Aprendimos que nuestro mayor tesoro está en casa!: Muchos han expuesto los efectos nocivos del encierro para la salud mental lo cual tendremos que trabajar, sin embargo, creo firmemente que este 2020 nos hizo mirarnos mas a los ojos, hablar más tiempo con nuestras esposas y esposos además de tener mayor presencia en la vida de nuestros hijos donde nos convertimos algunos hasta en maestros a distancia. Aquellos que tienen a Cristo en el centro de su hogar y viven bajo sus mandamientos de Seguro experimentaron poderosos momentos espirituales junto a su mayor Tesoro, la familia.

 

En fin, pudiéramos continuar enumerando poderosas enseñanzas que este 2020 nos dejó, pero con solo ver estas cuatro, podemos mirar al cielo y decir en estas horas finales: “Ebenezer” hasta aquí nos ayudó Jehová.

Gracias 2020 por enseñarnos que en la carrera de la fe “Se gana o se aprende”,

¡Feliz 2021 Directo al Corazón!

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Lillian
Lillian
8 meses atrás

Completamente de acuerdo con sus palabras. El 2020 ha sido un año de mucho aprendizaje en todas las áreas de nuestras vidas, pero una vez más Dios ha estado con nosotros como Poderoso Gigante. Me reafirmo en sus promesas «Todo obra para bien a los que le amamos». Dios es fiel y su misericordia es inagotable. Dios continúe derramando bendición sobre usted y familia! Declaro salud, paz y amor. Feliz 2021! Lillian Rodríguez su hermana en Cristo

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